La edificación del barri

Antes de que se construyera el Palacio, la iglesia parroquial del pueblo de Versalles se llamaba San Julián de Brioude. Aquella iglesia fue derribada en 1679 a causa de la ampliación de las dependencias del palacio. En 1684, Luis XIV puso la primera piedra de un nuevo edificio, la iglesia de Nuestra Señora, que se convirtió entonces en el corazón de la nueva cuidad.
El barrio de San Luis que conocemos ahora era, a principios del siglo XVII, un coto de caza cercado de un muro “ el parque de los ciervos”.
Hacia 1685, Luis XIV a pesar de su afición a la caza, decidió sacrificar el “parque de los ciervos” para que se construyeran las viviendas indispensables al alojamiento de una población que no dejaba de aumentar. Tras dibujar la ordenancia regular de las calles alrededor de dos ejes principales : la calle “Royale” y la calle de “Anjou”, distribuyó el mismo rey los terrenos.

 

La primera capilla

Luis XIV prometió realizar a sus expensas una nueva parroquia. Pero no se cumplió dicha promesa antes de la llegada al trono de Luis XV. Se edificó primero una capilla provisional situada entre las calles de “Anjou” y “Tournelles”, junto a la calle de “Satory”. Fue inaugurada en 1727 bajo la advocación de San Luis y considerada primero como una dependencia de la iglesia de Nuestra Señora.

En 1730, D. Charles de Vintimille, arzobispo de París, la declaró parroquia libre e independiente. Pero pronto se hizo demasiado pequeña la capilla para acoger a toda la población del barrio. Se pidió a Robert de Cote, primer arquitecto del Rey, un proyecto para el trazado de una iglesia más amplía que hiciera pareja con la iglesia de Nuestra Señora construida en 1684 por Jules Hardouin-Mansart. El arquitecto entregó los planes pero, por razones desconocidas, sin duda de financiación, se suspendió el proyecto.

La iglesia de San Luis

Cuando murió Robert de Cote en 1635, se contrató la ejecución del proyecto a Jacques Hardouin-Mansart de Sagonne, último representante de la famosa dinastía de arquitectos y nieto de Jules Hardouin-Mansart : por fín pudieron empezar las obras.

El 12 de junio de 1743, el rey puso la primera piedra del edificio en un acto presidido por D. Charles de Vintimille, arzobispo de París. El mismo Rey, junto con el Delfín (príncipe heredero), colocó en una hornacina bajo el primer pilar del templo, del lado del Evangelio, una medalla de oro y cuatro de plata. Luego, Luis XV acudió a la calle de “Tournelles” para ver en el patio de una casa “una maqueta que el señor Mansart había hecho de la iglesia de San Luis, muy exacta y detallada”, por fin salió satisfecho. Las obras duraron diez años, financiadas por los “Economatos”, que recobraban los beneficios eclesiásticos que quedaban sin asignación.

Fue inaugurada el día 24 de agosto de 1754 siendo la familia real ausente : la víspera, la esposa del Delfín, Marie-Josèphe de Saxe, había dado a luz a un hijo el futuro Luis XVI. El día siguiente 25 de agosto se celebró con toda solemnidad la primera fiesta del santo patrón San Luis. En 1755 el rey ofreció seis campanas cuyos nombres y madrinas se conocen por los registros parroquiales.

La antigua iglesia fue derrumbada en 1760 y en su lugar se construyó la casa parroquial. Las amplias dimensiones de dicha casa se pueden explicar por el número de clérigos empleados en el servicio de San Luis. La parroquia era atendida por sacerdotes Lazaristas, miembros de la Congregación de la Misión fundada por San Vicente de Paul.

En 1764, los “Economatos” le pidieron a su arquitecto, Louis-François Trouard, que completara la decoración interior y construyera una capilla para los catequistas.

En tiempos de la Revolución.

El 4 de mayo de 1789, cuando se abrieron los “Etats Généraux”, la solemne procesión de los tres Estados (nobleza, clero y estado llano) se dirigió a, partir de la iglesia de Nuestra Señora a San Luis y desde el púlpito de ésta el obispo de La Fare denunció los abusos de la Corte. Varias sesiones de los “Estados” tuvieron lugar en San Luis en el mes de junio de aquel año.

En 1790, Versalles pasó a ser sede episcopal. El primer obispo constitucional, el señor Avoine eligió la iglesia de Nuestra Señora como catedral. En San Luis, los lazaristas que de manera unánime se negaron a prestar el juramento constitucional fueron expulsados y sus bienes confiscados. Uno de ellos, Jacques Henri Gruyer, murió como mártir en 1792.

A finales de 1792 San Luis, cerrada al culto católico, se transformó en el “Templo de la Abundancia”. Se pintó un labrador en el frontón de la iglesia en la cual se reunían tertulias. La orfebrería fue mandada a la Casa de la Moneda, las campanas fueron fundidas y los lienzos depositados en el Museo Central de los Artes de París.

A pesar de todas esas vicisitudes en ningún momento fue interrumpido el culto. Unos veinte sacerdotes siguieron sirviendo con riesgo de la vida durante toda la Revolución. Se abrieron capillas clandestinas en algunas casas del barrio, ahí los lazaristas que se negaron a prestar juramento rezaban misa clandestinamente. Los registros parroquiales que se conservan todavía en nuestros archivos representan un testimonio de su valor y fidelidad.









La iglesia se hace catedral

En cuanto fue restablecido el culto católico, el obispo constitucional el señor Clément, sucesor del señor Avoine, prefirió San Luis a la iglesia de Nuestra Señora y fue así como la iglesia se hizo catedral en 1797. El obispo Charrier de la Roche, primer obispo legítimo de Versalles confirmó dicha elección.

Fue entronizado solemnemente el 27 de mayo de 1802 y el 3 de enero de 1805, tuvo el placer de acoger en su catedral al Papa Pío VII que había acudido a París para la coronación del Emperador Napoleón. Una inscripción en la capilla de la Virgen conmemora dicho acontecimiento. Después de los períodos confusos de la Revolución se volvió a amueblar y dotar de ornamentos y objetos sagrados la iglesia. Debe mucho a Charles X y a Louis-Philippe que mandaron hacer las sillerías, confesionarios, ornatos de altares.

Consagración

En 1843 el obispo Blanquart de Bailleul consagró la catedral que sólo había recibido la bendición cuando había sido inaugurada.

Las obras del siglo XIX.

A consecuencia de un voto pronunciado cuando la epidemia de cólera de 1832, se renovó la capilla de la Virgen, ésta fue entonces adornada con vidrieras procedentes de la Manufactura de Sèvres. Las obras se hicieron entre 1840 y 1848.

De 1853 a 1866 unas vidrieras de colores reemplazaron las vidrieras blancas de las ventanas altas de la capilla mayor y luego las de las capillas.

Segundo milenario.

En 1905, el Inventario ordonado por la ley de Separación de la Iglesia y del Estado y efectuado a pesar de la protesta categórica del obispo Gibier provocó una real tormenta en el barrio. Finalmente no hicieron más que romper las puertas de la sacristía.
En 1906 la catedral fue declarada como Monumento Histórico.

Tercer milenario.

En el año 2000, para conformarse con las directivas del Concilio Vaticano II y acabar con un estado provisional, se estudió una remodelación del presbiterio en el crucero. A base de un dibujo de Robert de Cotte, Bruno Chauffert-Yvart, arquitecto de los “Bâtiments de France”, realizó un basamento de piedra de forma ovalada. El escultor Philippe Kaeppelin creó el altar, el atríl, la silla episcopal y los sillones presidenciales. El conjunto fue inaugurado el 7 de abril de 2002 por D. Eric Aumonier, obispo de Versalles.

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